Blog de Daniel Villalobos

Legado del difunto

El 6 de diciembre de 1998 marcó un rumbo en la historia política de Venezuela, fue electo presidente de la República, el golpista Hugo Chávez. En su campaña prometió llevar al país a una estabilidad económica y política, al pasar de los años, resultó todo lo contrario. Implantó en Venezuela un modelo político obsoleto y fracasado, el socialismo, cuando antes de ser electo Presidente de la República afirmó en una entrevista “Yo no soy socialista”.

Un gobierno autoritario, marcado por una inmensa cantidad de errores que ha llevado a Venezuela a lo que es hoy día: Un país lleno de miseria, afectado por crisis humanitaria, hiperinflación, colapso de servicios públicos e inseguridad. Puede considerarse a la expropiación de latifundios, como el error más grave del gobierno de Chávez, desde entonces, el aparato productivo en Venezuela cayó de manera estrepitosa, haciendo a los venezolanos dependientes a alimentos importados.

No podemos olvidar el escandaloso “Caso PDVAL” donde en el año 2010, se descubrieron alrededor de 130.000 toneladas de alimentos vencidos, mientras poco a poco se empezaba a sentir la escasez de alimentos como: leche, azúcar y aceite. Destruyeron la industria petrolera, la misma ha estado marcada por corrupción, falta de mantenimiento y desinversión.

Ningún venezolano imaginó que el 8 de diciembre de 2012 iba a marcar el rumbo de Venezuela a una tragedia sin precedentes, día que Hugo Chávez ungió tal cual Rey en un sistema monárquico a Nicolás Maduro como su sucesor, ante la grave enfermedad que lo aquejaba, la cual lo llevó a su muerte. De allí, han profundizado “El Socialismo del Siglo XXI” destruyendo el país de pies a cabeza, sin contemplación alguna.

Nicolás Maduro, el hombre más sanguinario que ha pisado la Presidencia de la República en Venezuela, sus manos manchadas de sangre, y sus discursos llenos de odio han sido protagonistas de la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela en la actualidad. La comunidad internacional lo repudia, lo cataloga como dictador, tirano y asesino. 

Como olvidar aquellas frases que han conmocionado a miles de venezolanos, por su tono violento: "si fracasara la revolución bolivariana y el imperialismo toma el control del país, que se preparen para un tiempo de masacre y muerte"; "si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia y fuera destruida la revolución bolivariana, nosotros iríamos al combate, jamás nos rendiríamos, y lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas y liberaríamos nuestra patria con las armas".

Estos últimos gobiernos han significado: corrupción, crisis humanitaria, impunidad, inseguridad, persecución política, escasez, destrucción al aparato productivo, y un sinfín de tragedias. Sin olvidar a los jóvenes que han sido asesinados por luchar en contra de este régimen dictatorial, en busca de la libertad y un mejor futuro para todos los venezolanos, especialmente, quienes fueron asesinados de manera atroz, con bombardeo y disparos sin piedad en “La masacre del Junquito”. Ése, es el legado del difunto.


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